El estado de Nueva Gales del Sur, en Australia lleva siete días combatiendo el fuego que arrasa la zona sur del país. Centenares de focos de incendio se reparten por el territorio, algo que sumado a las altas temperaturas y el fuerte viento ha levantado la alarma entre sus habitantes. Miles de personas han tenido que huir de sus casas, y unos dos mil efectivos de bomberos trabajan para apagar las llamas. La violencia del fuego ha provocado ya cuatro muertos y hasta 23 bomberos han resultado heridos.

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