Durante muchos siglos en la Historia de la humanidad, el fuego fue un riesgo real y muy cercano con el que había que convivir; pero en los tiempos presentes que se produzca un incendio es un hecho poco probable, pero no imposible, si además, se tienen en cuenta factores propios del territorio, como es el caso de Portugal. Portugal tiene una historia fuertemente marcada por su geografía.

Otro dato a tener en cuenta es que Portugal es un país con una extensión rural muy importante con pequeños núcleos de población muy dispersa y bajo la constante amenaza de incendios forestales.  El porcentage de población rural en portugal es aproximadamente el 40% del total y, sobre todo, muy dispersa entre bosques de eucaliptos.  La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sitúan a Portugal como el país con el mayor número de viviendas por habitantes que contaría con más de 5,8 millones de viviendas; al estar poblado por poco más de 10 millones de personas, se concluye que hay una media de 577 casas por cada 1.000 habitantes.

Esta distribución de población y territorios determinan que las autoridades de emergencias y protección civil, tomen medidas extraordinarias. Tanto es así que en todos los espacios rurales forestales se prohíbe hacer cualquier tipo de fuego y a su vez realizar quemas controladas para la renovación del pastoreo o eliminación de rastrojo, así como el uso del fuego en los espacios rurales y forestales para quemar residuos agrícolas y forestales.

Como país con clima mediterráneo, las tormentas electricas son frecuentes. Los rayos son potentes descargas eléctricas atmosféricas. Aunque se trata de un fenómeno natural, debido a su fuerza, supone un gran riesgo cuando impacta sobre la Tierra. En el ámbito residencial, el rayo provoca importantes consecuencias, entre las que se incluyen los incendios. En estos casos, las descargas eléctricas suponen un riesgo para las personas. Afortunadamente, gracias a la rápida actuación de los servicios de bomberos, el número de víctimas es muy bajo si lo comparamos con el alto número de incendios por rayo en viviendas.

Seguramente muchas de las personas que se encuentran leyendo este post consideran su casa como uno de los lugares más seguros de los que habitan a diario. Pero lo cierto es que en ocasiones, bajar la guardia es el desencadenante de incendios que podían haberse prevenido tomando las precauciones pertinentes. Las estadísticas son desoladoras. Casi 3 de cada 4 incendios que se producen en Portugal tienen lugar en el interior de los hogares.

La cuestión es ¿a qué se deben estos datos tan estremecedores? La respuesta es sencilla: al exceso de confianza.

Entre las principales causas que desencadenan incendios en el hogar, destacan las siguientes:

  • La ausencia de extintores y detectores de humo
  • Una sarten olvidada en el fuego
  • La sobrecarga de enchufes eléctricos.
  • Los electrodomésticos.
  • No apagar como es debido los cigarrillos en el cenicero.

Las personas más vulnerables frente a un incendio originado en el interior de un hogar son los mayores de 65 años, los niños y las personas dependientes.

El fuego, en efecto, es un riesgo de probabilidad relativamente baja, pero de efectos potencialmente elevados. Su capacidad alcanza incluso a la reducción del objeto afectado a cenizas, lo cual quiere decir su total destrucción y desaparición.