Este dispositivo es también conocido como manta apagafuego o antifuego y sirve para combatir conatos de incendio y evitar posibles quemaduras durante el proceso de evacuación en un edificio en llamas. Es una lámina fabricada con materiales resistentes al fuego que impide la entrada de oxígeno al colocarla encima del fuego.

La manta ignífuga debe rodear completamente el objeto en llamas o ser colocada sobre ese objeto en llamas y tapar al máximo la superficie que arde. Ya sea en un caso u otro, el papel de la manta es cortar el suministro de oxígeno al fuego, poniendo fin al mismo.

La manta hará que el oxígeno desaparezca por lo que el fuego se extinguirá. Este es el principio en el que se basa el hecho de apagar un fuego con una manta. Por otro lado, la lana es ignífuga.

Tipos de mantas ignifugas

  • Fibra de vidrio: Las mantas ignífugas de fibra de vidrio son ligeras y flexibles. El tejido y el hilo de las cintas utilizadas para su fabricación están compuestos por materiales clasificados como incombustibles (M-0).

  • Fibra de nomex: Las mantas ignífugas de nomex son de apariencia similar a una manta convencional. No se derriten ni se contraen con la llama, y carbonizan a temperaturas muy elevadas. No producen ninguna reacción tóxica conocida en humanos o animales, con lo cual no irritan los ojos, ni piel ni el aparato respiratorio.

Una de las características fundamentales de las mantas ignífugas es que cumplen con la normativa UNE – EN 1869/1997. Es muy importante que cuenten con este requisito ya que ayudará a salvar vidas. Cabe destacar que también deben cumplir la normativa CE, es decir, el marcado de Conformidad Europea. Este incorpora una declaración del fabricante que indica que se han tenido en cuenta todas las recomendaciones de seguridad que la Comisión Europea ha estipulado.

La manta ignífuga, como se ha indicado, se emplea para sofocar fuegos pequeños. Es muy importante disponer de este elemento ya que, cuando existen conatos de fuego, utilizar extintores o agua puede resultar contraproducente.

En el supuesto caso de que haya una persona con ropa en llamas, el procedimiento es muy sencillo: simplemente se debe envolver con rapidez al individuo para extinguir el oxígeno y conseguir apagar el fuego.

Además, en caso de incendio, es un dispositivo muy útil ya que se puede cubrir uno con la manta, protegerse del calor y darse unos minutos más para poder escapar del fuego hasta un lugar seguro.

Modo de empleo de la manta ignifuga.

Es muy sencillo, basta con seguir estos 5 básicos pasos que aparecen indicados en las instrucciones de uso.

  • En primer lugar, se debe tirar simultáneamente de los tiradores que sobresalen para sacar la manta.

  • Una vez hecho, basta con desplegar la manta

  • Después, se debe girar hacia adentro la manta apagafuegos utilizando los tiradores para proteger las manos.

  • Colocar la manta frente a uno mismo para garantizar la protección personal y cubrir el fuego o a la persona que sufra el accidente.

  • Por último, la manta cubriendo el cuerpo de la víctima o de las llamas durante al menos 20 minutos.

Algunas de las ventajas que la manta ignífuga ofrece:

  • Ofrece una protección de las personas y de los bienes.

  • Es un producto muy económico que no necesita mantenimiento.

  • Gracias a su fácil modo de empleo y ligereza puede ser utilizada por cualquiera.

  • Se mantiene limpia y libre de partículas de llamas una vez se haya utilizado.

  • Vienen con llamativos colores y flechas reflectantes para ser rápidamente localizadas y se pueden instalar en cualquier lugar visible.

Cada vez hay una mayor concienciación respecto a la normativa de edificación para prevenir incendios. Por este motivo, son muchas las empresas y organizaciones que deciden implantar en sus instalaciones complementos de seguridad como la manta ignífuga para velar por la protección de las personas y la prevención de incendios.