El Gran Incendio de Chicago se inició el día 8 de octubre y fue controlado tres días después, el 10 de octubre de 1871. El fuego produjo grandes pérdidas destruyendo alrededor de 9 km² de la ciudad, matando a 300 personas y dejando sin hogar a más de 100 000 residentes. El incendio se inició en un suburbio al sudeste del centro de la ciudad. La conincidencia de un largo período de sequía acompañado por clima cálido y ventoso, junto al predominio de construcciones de madera en toda la ciudad, permitieron el desarrollo del descomunal incendio. El fuego saltó la rama sur del río Chicago y destruyó gran parte del centro de Chicago para luego saltar la rama principal del río y consumir el lado norte de la ciudad.

La mecha había sido prendida de forma no intencionada en un establo y en menos de tres días, las llamas consumieron la ciudad.

El incendio se provocó en una de esas partidas clandestinas, entre un grupo de apostadores escondidos en un establo e iluminados por un farol. Un jugador llamado Louis M. Cohn derribó la lámpara, prendiendo fuego a la paja. Las llamas se propagaron de forma muy veloz y en 48 horas destruyeron 18.000 edificios; como consecuencia, 100.000 personas quedaron en situación de pobreza y 300 murieron. Abrumado por la culpa, Cohn difundió una historia –hasta no hace mucho, la versión oficial– en la que se culpaba a una vaca del establo de haber derribado el farol accidentalmente.

La ayuda llegó a la ciudad desde el inicio y hasta mucho después de apagado el incendio. El gobierno de la ciudad cambio los códigos de construcción a fin de prevenir futuras catástrofes y reconstruyó rápidamente la ciudad bajo la aplicación de esos nuevos estándares. Una donación del Reino Unido estimuló el establecimiento de la Biblioteca Pública de Chicago, un sistema gratuito de biblioteca pública que contrastaba con las bibliotecas privadas de la época las cuales requerían el pago de una cuota.

Fue una de las catástrofes estadounidenses más grandes del siglo XIX, en la que perdieron la vida cientos de personas, lo que causó una enorme conmoción en todo el país. Para proteger la ciudad de saqueos y violencia, la ciudad fue puesta bajo la ley marcial durante dos semanas bajo la estructura de mando del general Sheridan con una mezcla de tropas regulares, unidades de milicia, policía y un «Primer Regimiento de Voluntarios de Chicago» especialmente organizado. El ex teniente gobernador William Bross, y copropietario del Tribune , luego recordó su respuesta a la llegada del general Sheridan y sus soldados:

Varios arquitectos de renombre se desplazaron hasta Illinois para reconstruir la ciudad, dando origen a la conocida como Escuela de Chicago.

La Escuela de Chicago se acabó convirtiendo en una referencia de la arquitectura moderna, introduciendo novedades como el rascacielos. Hasta el momento, los pisos de Chicago tenían, la mayoría, seis plantas. La escuela de Chicago no fue, en estricto rigor, propiamente una escuela. Sin embargo, el nombre describe la actividad desarrollada por dos generaciones de arquitectos que marcan un punto de inflexión en la historia de la arquitectura norteamericana, con el desarrollo de la construcción en altura, la aparición de los rascacielos y una mirada que impulsó soluciones sencillas y estructuradas en perfiles de acero cuyo impacto repercute en el resto del mundo y cuyos ecos resuenan hasta hoy.

El incendio también generó preguntas sobre el desarrollo en Estados Unidos. Debido a la rápida expansión de Chicago en ese momento, el incendio llevó a los estadounidenses a reflexionar sobre la industrialización. Con base en un punto de vista religioso, algunos dijeron que los estadounidenses deberían volver a una forma de vida más anticuada y que el incendio fue causado por personas que ignoraron la moral tradicional. Por otro lado, otros creían que una lección que se podía aprender del incendio era que las ciudades necesitaban mejorar sus técnicas de construcción.

Chicago fue reconstruido inmediatamente después del incendio, convirtiéndose en una de las ciudades más importantes de los Estados Unidos; populoso y floreciente, pero nunca olvidando un incidente tan importante pero tan dramático de su propia historia.