Las condiciones eran propicias para que se produjera un incendio de las características que al cierre de esta edición sigue descontrolado en Llutxent. Un cóctel perfecto en el que no ha faltado de nada: calor, las sequedad ambiental y del terreno, viento y un rayo latente. El marco meteorológico era muy adverso: varios días consecutivos con las temperaturas máximas cerca de los 40 grados a los que se unió, el domingo por la noche, una tormenta eléctrica.

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