La calle Egaña de Bilbao, con sus terrazas ya reabiertas y con buen tiempo, estaba hasta arriba cuando un vecino alertó a la Policía del olor a humo en el patio interior al que se asoman, entre otras, las viviendas del portal número 7, que da al tramo de la calle en el que se encuentran la mayor parte de los locales de hostelería. Eran sobre las dos y diez de la tarde y los vecinos disfrutaban del aperitivo. En un principio, nada hacía intuir que algo estuviera pasando en el interior del bloque, de siete pisos, con dos manos cada una de las plantas. «Desde la calle, no se veían ni llamas, ni humo», explicaron los trabajadores del establecimiento hostelero situado frente al portal.

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