Fuego y humo surgen del quinto piso donde hay una mujer sola. Las vecinas del sexto intentan avisarla pero no abre la puerta. Algunos la ven desesperada pidiendo ayuda por la ventana. La virulencia del incendio obliga a trabajar a contrarreloj a bomberos, policía y sanitarios. Comienzan a sacar a los heridos, algunos salen por su propio pie y a otros tienen que llevarlos en camilla. Hasta 11 personas son atendidas por inhalación de humo y ataques de ansiedad, entre ellas, una embarazada y dos menores de 5 y 7 años. Los bomberos acaban exhaustos después de tres horas de lucha contra el fuego. Finalmente, logran entrar en el piso calcinado, destrozado casi al completo.

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