Eran las 23.21 del 12 de febrero, ya hace 15 años, cuando la central telefónica de los bomberos de Madrid recibió el aviso de uno de los incendios más devastadores que ha sufrido la capital en las últimas décadas. En la planta 21ª del edificio Windsor se había desatado un fuego que adquirió unas dimensiones descomunales y que acabó con uno de los principales rascacielos de la capital. Han pasado tres lustros y todavía no se sabe a ciencia cierta qué o quién pudo iniciar las llamas. Todo apuntó a una directiva de la consultora Deloitte que no apagó correctamente una colilla en su despacho, pese a ser la responsable de riesgos laborales de su empresa.

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