La jornada comenzó temprano. A las seis de la mañana estaba programado el desayuno en la residencia militar: pan, aceite, café -doble ración- y pastillas para el mareo. «Tomadlas con cafeína que las otras atolondran», advirtió Fermín Rodríguez, director del campus. No todos siguieron sus indicaciones; lo pagarían a lo largo del día. Camino al embarcadero, Juan, estudiante de Matemáticas y Física en la Universidad de Oviedo, recita de memoria el nombre de las cinco fragatas de la Armada: «Hay cinco F-100: la 101 es la ‘Álvaro de Bazán’; la 102 la ‘Almirante Juan de Borbón’; la 103, la ‘Blas de Lezo’; la 104, la ‘Méndez Nuñez’ y la 105 la ‘Cristóbal Colón’, que es la más moderna»

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